El bollo preñao , tan típico de mi tierra, siempre está presente en cualquier celebración que se precie y sobre todo en esas "fiestas de prau" tan nuestras . Acompañado de un culín de sidra es un bocado de lo más reconfortante, un manjar perfecto con esa masa de pan engrasada con el chorizo que lo convierten en una tentación a la que es difícil resistirse.
Para su elaboración es esencial que la materia prima sea de calidad, fundamental un buen chorizo para que el resultado sea estupendo.
Sobre su origen no hay datos concretos. Se supone que la idea surgió en los molinos para aprovechar la harina de maíz que caía fuera de la piedra de moler. Al principio, en el pan se introduciría un trozo de tocino de la matanza.
Con el tiempo se puso el chorizo y a día de hoy, también se hacen con queso Cabrales, la evolución de la cocina que siempre está en constante movimiento.
De cualquier manera , según escritos, la degustación de estos bollos de los que queda constancia por primera vez en las fiestas regionales, parte de la procesión de la imagen de Nuestra Señora la Esperanza en Oviedo en el siglo XVI . Al terminar la misa, se repartían torreznos, vino y pan de fisga , elaborado con harina de escanda, entre los cofrades.
En 1926 el torrezno fue sustituido por un bollo preñao y la idea fue todo un éxito, manteniéndose en el tiempo hasta el día de hoy.
Con estas cantidades me salieron 20 bollinos. También se pueden hacer bollos más grandes, pero nosotros preferimos estos "tamaño bocado" aunque en la fotografía parecen más grandes.
Elaboración:
Para la masa :
500 g de harina de fuerza
165 ml de leche
170 ml de agua
3 g de levadura seca de panadería
10 g de sal
30 g de manteca de cerdo *
Para el relleno:
3 chorizos de buena calidad
Para barnizar :
Una yema de huevo
2 cdas de leche
Elaboración :
En el bol de la amasadora con el gancho de amasar introducimos todos los ingredientes para la masa excepto *la manteca de cerdo que ha de estar a temperatura ambiente, ésta se puede sustituir por mantequilla o aceite, pero la melosidad que le aporta la manteca de cerdo, a mi particularmente me encanta, quedan más tiernos.
Amasamos durante cinco minutos . Dejamos reposar la masa tapada otros cinco minutos.
Después añadimos trozos de la manteca de cerdo poco a poco y amasamos de nuevo hasta que la masa se despegue de las paredes del vaso.
LLevamos la masa a un bol ligeramente engrasado y aquí tenemos dos opciones, dejarla fermentar durante unas horas hasta que la masa doble su volumen, bien tapada, o bien, dejar arrancar la fermentación y guardarla en la nevera hasta el día siguiente que es lo que normalmente suelo hacer yo , pues de esta manera el pan mejora en sabor, aroma y textura.
Una vez fermentada o si la guardamos en el frigo, al día siguiente la retiramos y la dejamos a temperatura ambiente una hora.
Luego la volcamos en la mesa engrasada para que no se pegue la masa y vamos pillando trocitos de la masa que extendemos , en el centro ponemos una rodaja de chorizo sin piel y cerramos en un hatillo, tensionando hasta hacer una bolita.
Así haremos sucesivamente hasta terminar la masa. Las ponemos en la bandeja de horno forrada con papel vegetal y dejamos otra hora aproximadamente en reposo.
Finalmente mezclamos la yema de huevo con la leche y con esta mezcla los pincelamos.
Horneamos con horno previamente caliente a 190º durante veinte minutos aproximadamente.
Los cinco minutos primeros les pongo la función de aire y después se la quito para ponerle con calor arriba y abajo, hasta que se doren un poco.
Sacamos del horno, los ponemos a enfriar sobre una rejilla y a disfrutarlos.
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