Los tortos de maíz son un emblema de la cocina asturiana, se dice que una adaptación de los panuchos mexicanos.
Poco a poco fueron tomando protagonismo en las cartas de los restaurantes y sidrerías , cosa que hace años no era común encontrar. Formaban parte de la alimentación de los campesinos desde comienzos del siglo XVII que ante la escasez de recursos en aquellos tiempos, los empleaban como cocina de aprovechamiento para poder utilizar otros ingredientes que los acompañaran.
El torto original solo se hace con harina de maíz , aunque hoy en dia se les pone harina de trigo para suavizarlos y levadura , pero el genuino y tradicional es de maíz cien por cien y se frien en aceite de oliva, antaño solían freirse con manteca de cerdo o los hacían en la plancha de la cocina de leña.
Su acompañamiento tanto salado como dulce varía en función de gustos y creatividad. Deliciosos con huevos y picadillo , sardinas salonas, revueltos, carnes o pescados, cebolla confitada , pimientos etc e igualmente ideales como postre que es como los he hecho en esta ocasión con la crema de queso de Pría y manzana confitada, pero pueden llevar mermeladas, dulce de manzana, membrillo, quesos variados, frutas , miel, etc.
Al no tener gluten son aptos para celíacos.
Este año por primera vez , se celebrará el 31 de mayo , el día mundial del torto , #tortoday, con el fin de promocionar la historia culinaria asturiana de esta comida , a través de las redes sociales.
Ingredientes :
500 g de harina de maíz
250 ml de agua
Unas pizcas de sal
20 ml de aceite de oliva
Para acompañar :
Crema de queso Pría (ver aquí)
Manzanas caramelizadas
Nueces
Elaboración:
En un cazo ponemos el agua con el aceite y la sal a calentar , retirándola antes de que comience el punto de hervir, sin que comience la ebullición.
La harina la tendremos en un bol y en el momento en que el agua esté templada la incorporamos poco a poco a la harina , removiendo con la ayuda de una espátula o cuchara de madera.
Con las manos bien limpias, comenzamos a amasar, apretando y aflojando la masa , hasta conseguir un punto elástico que no se nos pegue a las manos , amasando suavemente y con paciencia hasta conseguir una textura similar a la masa quebrada. Damos forma de bola y tapamos con un paño de algodón limpio y ligeramente humedecido, para dejarla reposar unas dos horas.
Una vez pasado el tiempo de reposo, haremos bolitas con la masa del tamaño de una nuez y con la ayuda del paño humedecido las aplastamos hasta dejarlas finas para que el resultado sea óptimo, pero con cuidado porque si son demasiado delgadas se nos partirían al freir.
En aceite abundante en un cazo o sartén las vamos friendo hasta dejarlas doradas. Cuando flotan les damos la vuelta y doramos por el otro lado.
Retiramos con una espumadera y pasamos a una bandeja con papel absorbente para quitar el exceso de aceite que puedan tener.
Acompañamos con lo que más nos agrade, salado o dulce.
Las manzanas peladas y en trocitos, las poché con una cucharada de mantequilla. Cuando comienzan a estar blandas, les añado una cucharada de panela y un chorrito de vino Pedro Ximénez hasta que reduce todo bien y carameliza.
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