Tener galletas caseras para disfrutarlas en el desayuno, merienda o cualquier otro momento que nos apetezcan siempre se convierte en un lujo.
En este caso la combinación de avena y coco tiene un encanto especial, ya que por un lado, la avena les aporta una textura rústica, el coco le da ese tono crujiente y el chocolate fundente las hacen adictivas en cada bocado.
Cuando se están horneando el olor que desprenden ya invita a degustarlas al momento.
Y lo mejor de todo es que no se necesita ser un experto en repostería para prepararlas, están al alcance de cualquiera.
Son de esas recetas agradecidas que se hacen sin complicaciones y nos reconectan con lo esencial de las pequeñas cosas que nos reconfortan.
Templadas son una verdadera exquisitez.
A mi me han salido catorce galletas, siempre depende del tamaño que le demos.
Ingredientes :
70 g de aceite de coco ecológico
140 g de copos de avena
60 g de azúcar
35 g de semillas de chía hidratadas
40 g coco rallado
Chips de chocolate negro al gusto
Aroma de vainilla al gusto
1 huevo
Elaboración:
Batimos el huevo con el azúcar y el aceite de coco . Agregamos luego los demás ingredientes y mezclamos todo muy bien.
Nos humedecemos ligeramente las manos y formamos las galletas pillando porciones de la mezcla. Hacemos una bolita y aplastamos un poco.
Las depositamos sobre la bandeja de horno forrada con papel vegetal y horneamos a 180º , horno previamente caliente, durante veinte minutos aproximadamente .
Retiramos del horno y dejamos enfriar antes de guardarlas en un bote hermético, pero como ya he comentado antes, templadas están super ricas.
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