Dice el refrán : “Las castañas en decocción, en otoño y en invierno
alejan la depresión “ .
Tal como está el panorama actualmente debido a la pandemia ,
pienso que nos vendrán de perlas.
Según he leído, son beneficiosas dada su riqueza en
vitaminas B y fósforo para mantener a raya la salud del sistema nervioso, sobre
todo, indicadas para personas que sufren de estrés psicológico o físico y les
cuesta conciliar el sueño , creo que ahora somos la mayoría de los mortales .
La semana pasada compré un saquito de 5 kg de castañas
asturianas ya que en casa les encantan y a mi madre le dio por adelantar unos kgs, cociéndolas y sacándoles la piel
para así luego tenerlas a punto para degustar en varias preparaciones. Menuda sorpresa más
grata.
Al momento recordé
que año tras año, me quedo con ganas de preparar la crema casera de castañas ,
más que nada por la pereza que me da el trabajo previo que conlleva, pero si
ante mis ojos, ya tenía lo peor de la tarea hecha, no debía dejar pasar la
oportunidad y al instante me puse a ello.
En realidad, el nombre de esta crema untuosa y sabrosa,
debería ser , “Crema Pecadentosa de Castañas” , porque es una verdadera
delicia. Si me dejara llevar por la gula, me la comería a cucharadas, una
detrás de otra.
De momento la hemos probado en el desayuno untada con
tostadas y nos ha alegrado el día , pero ya estoy imaginándomela como relleno
de tartas o bizcochos, en galletas, en flanes , con yogures o en lo que se me
ocurra .
La cantidad descrita en la receta me ha dado para cuatro
tarros como los de la fotografía y uno más pequeño, para que os hagáis una idea
por si lo preparáis.
Para que la crema nos quede perfecta, es importante y
esencial que las castañas estén muy bien cocidas .
Aunque la cantidad de azúcar a priori parece bastante, es
necesaria, pues sirve de conservante y a la vez, gelatiniza la crema . Además
al contraste con las castañas no resulta una crema dulzona.
La receta base que he seguido ha sido la de La Cocina deFabrisa, gran cocinera.
He hecho alguna variación como añadirle vainilla que la receta original no
lleva , bastante más agua y he sustituido el azúcar moreno por panela.
Ingredientes:
1 kg de castañas (al cocerlas y pelarlas se quedan en 800g
mas o menos)
250 g de panela
250 g de azúcar blanquilla
400 ml de agua como base (luego necesitaremos más)
30 ml de Ron añejo
1 cdita de esencia de vainilla o una vaina de vainilla
Elaboración :
Hacemos un corte a las castañas y las ponemos a cocer
cubiertas de agua durante media hora. Comenta Isabel que este agua de cocerlas
no se tira , se utilizará después porque le da el sabor de cocerlas a la crema
.Una vez cocidas, se pelan en caliente porque la piel sale mejor. Si se rompen
no importa porque como van a ser para una crema, más tarde se triturarán.
Yo como utilicé las que había cocido mi madre previamente,
no había guardado el agua de cocción, así que para hacer el almíbar he
utilizado simplemente agua normal.
En una cazuela ponemos los 400 ml de agua con los azúcares ,
dejando cocer diez o doce minutos hasta que reduzca .
Seguidamente añadimos las castañas cocidas y peladas , con
mucho cuidado de que no salpiquen y nos quememos. Mejor retirar la olla del
fuego a la hora de agregarlas al almíbar para evitar accidentes no deseados.
Agregamos la vainilla y el ron y a fuego medio- bajo, las
dejamos unos 35 ó 40 minutos, hasta que estén muy tiernas .
Durante este proceso, como os indico en los ingredientes, le
he ido añadiendo más agua poco a poco, según veía que iba espesando, fui
echando a ojo, pero como 130 ml .
Pasado este tiempo, trituramos con la batidora o robot de
cocina , hasta que consigamos una crema fina untable. Si necesitáramos más agua
hasta dejarla a nuestro gusto se la pondremos a medida que trituramos. Le
agregué como 150 ml , echándola poco a poco y removiendo, hasta conseguir la
textura deseada.
Por último, pasamos la crema a tarros previamente
esterilizados y bien secos.
Los ponemos en la olla rápida cubiertos de agua y dejamos 15
minutos desde que suba la válvula.
Una vez despresurizada la olla, la abrimos y dejamos los
tarros que se enfríen en el agua , luego retiramos , secamos perfectamente y a
la despensa.
Listos para utilizarlos a lo largo del año, aunque mucho me
temo que poco me van a durar.
Según la autora, también se podrían guardar en el frigorífico
para conservarla en óptimas condiciones
si no queremos hacer el proceso anterior.