Cuando llega la temporada del frio, el otoño e invierno, apetece mucho más hornear y la buena costumbre de hacer pan se convierte de nuevo en un inmenso placer. Una satisfacción enorme que día a día enamora más , transformando este hobby en algo habitual.
Como sabéis los que me seguís normalmente , le inculqué la pasión panarra a mi marido y ahora que dispone de más tiempo libre, suele ser él quién lo elabora y cuando no le es posible , lo preparo yo. En esta ocasión, lo ha hecho él.
Es un pan delicioso, con un olor estupendo y por el tipo de harinas que lleva junto con la masa madre , es mucho más saludable. Nada que ver con el pan de molde del super en el que todo son aditivos y al final acabamos comiendo de todo menos pan.
Ingredientes :
360 g de harina panificable
100 g de harina integral de trigo
50 g de harina integral de centeno
4 g de levadura seca de panadero
100 g de masa madre
200 ml de leche
190 ml de agua
60 g de mantequilla
10 g de miel
10 g de sal
Elaboración :
En el robot de amasar con el gancho puesto, colocamos en el bol todos los ingredientes, excepto la mantequilla. También se puede amasar a mano si no se tiene la amasadora.
Amasamos de cinco a siete minutos hasta que está integrada la masa. En este momento le agregamos la mantequilla poco a poco , seguimos amasando un buen rato para conseguir una masa homogénea y lisa.
Una vez lista, pasamos la masa a la superficie de trabajo , le damos forma de bola y llevamos a un bol al que habremos pasado una servilleta de papel con un poco de aceite por todo el contorno para que no se nos pegue después la masa.
Dejamos fermentar hasta que duplique el tamaño fuera de corrientes de aire.
Una vez fermentada, estiramos y enrollamos sobre sí misma para colocarla en el molde engrasado de igual manera que hicimos anteriormente con el bol o bien, lo forramos con papel vegetal.
De nuevo dejamos levar unas horas a temperatura ambiente . Dentro del horno sin encender es un buen sitio para ponerlo y evitar que haya corrientes no deseadas para la masa.
Ya en su punto, retiramos, pincelamos con yema de huevo o leche y horneamos durante 40 minutos a 180º , horno previamente caliente.
Sacamos del horno y dejamos enfriar bien sobre una rejilla.
Acompañamos en este caso con una buena mermelada casera de arándanos y a disfrutar. Con algo salado también está estupendo.
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Hacer el pan casero es un placer, su aroma, su sabor y saber qué le pones.
ResponderEliminarQué bien que a tu marido también le encante hacer pan, porque tiene una pinta de 10, felicítalo!
Besos.
¡Ayomá! Qué maravilla ven mis ojos, Bego.
ResponderEliminarBuenos días, que seguro en vuestra casa habéis tenido, porque con semejante ricura, no hace falta que nos convenzas, para sentir una envidia, de la sana, al poder comer una de tus rebanadas, intuyo que la mermelada también es casera, y si no, ni siquiera importa, siendo de calidad, las hay buenísimas en el mercado. Pero nada que iguale la calidad de un buen pan casero, que sin ser extremadamente complicado, invita a disfrutarlo.
Besos y gracias por instruirme en estas cosas que para mí son muy útiles.